Hoy la IA puede hacer mucho más con la información que un negocio ya tiene.
Manuales, contratos, facturas, planillas, correos. Todo eso puede responder una consulta, cargar una factura, atender a un cliente o ejecutar un proceso entero. Alkes construye ese software.
Cinco lugares donde esto cambia el día a día.
Estas son las situaciones que más escuchamos, en negocios de todos los tamaños: de un equipo de tres personas a uno de trescientas.
Una sola puerta de entrada
Contratos, manuales, planillas y correos viven en sistemas distintos. Se pueden consultar desde un solo lugar, con la versión vigente siempre a mano.
Lo repetitivo se puede delegar
Copiar datos entre sistemas, clasificar archivos, completar formularios. Un proceso puede hacer todo eso, y el equipo se queda con las decisiones.
Los documentos ya se pueden leer
PDF escaneados, facturas en formatos distintos, informes técnicos. La tecnología para convertirlos en dato utilizable ya está madura.
El conocimiento queda disponible
Lo que hoy sabe una persona puede estar al alcance de todo el equipo, y hacer que incorporar a alguien nuevo lleve días en vez de meses.
IA con trazabilidad
Se puede usar IA citando la fuente de cada respuesta, con los datos de la empresa aislados y cada consulta registrada.
Tres cosas para hacer con la información que ya tenés.
Responder
Lo que hoy vive en manuales, contratos y correos se vuelve consultable. El asistente responde, cita de dónde salió y avisa cuando la información no está.
Procesar
Lo que llega en documentos se lee, se valida y entra a tus sistemas. Los procesos que dependían de que alguien los moviera corren solos y escalan cuando hace falta decidir.
Atender
La misma base apuntada a tus clientes: consultas de venta, atención fuera de horario, reservas y seguimiento de pedidos, en la web, WhatsApp o Instagram.
Nuestro primer producto: una plataforma de asistentes sobre la documentación de cada empresa.
Un SaaS multi-tenant: cada empresa carga su material, tiene su propio índice aislado y su asistente responde solo con eso, citando la fuente. Está en construcción y hay un prototipo funcionando.
Los datos y las credenciales están separados. Nada se cruza entre empresas.
Y un “no está en el material” explícito cuando no está.
Web, intranet o la herramienta de chat que la empresa ya usa.
Procesamiento de documentos, automatización y asistentes de atención se construyen sobre esto mismo.
Preguntale algo. Y después preguntale algo que no esté.
Esto es el producto funcionando, no una maqueta: cuatro documentos de ejemplo indexados, recuperación real y la fuente de cada respuesta. Lo interesante es qué hace cuando la respuesta no está en el material.
De una idea concreta a algo funcionando en producción.
Cinco etapas. Cada una cierra con algo concreto que podés revisar.
El punto de partida
Relevamos el proceso, quiénes participan, cuánto tiempo consume y qué sería un buen resultado.
Fuentes y accesos
Identificamos dónde está la información, en qué estado, quién puede verla y qué hay que ordenar antes.
Prototipo funcional
Construimos una versión acotada con datos reales y la medimos: calidad de respuesta, tasa de error, costo por consulta.
Dentro de tus sistemas
Conexión con tu ERP, CRM, drive, planilla o base de datos, con permisos, registros y el despliegue que necesites, con o sin equipo de IT detrás.
Resultado e iteración
Funciona, se monitorea y mejora con el uso. Entregamos documentación y capacitamos al equipo que lo va a operar.
Una respuesta vale algo solo si podés rastrear de dónde salió.
Nuestra arquitectura se organiza alrededor de eso: los datos de cada empresa quedan aislados, cada respuesta lleva su fuente y cada consulta queda registrada.
Facturas de proveedores: cómo es el día antes y después.
Un escenario ilustrativo, construido sobre situaciones que vemos de primera mano en quienes llevan la administración. No es un caso de cliente, y los números describen el escenario, no resultados que hayamos medido.